¡Llueven libros!

Te recomiendo libros según tu estado de ánimo

Victus. ALBERT SÁNCHEZ PIÑOL. La Campana

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 TE GUSTARÁ SI:

• Consideras que las novelas que recrean hechos históricos cuentan con un plus de interés

• Eres catalán. Y  si eres de Barcelona, ya ni te cuento…

• Opinas que las obras narradas en primera persona, y más si el narrador es un buscavidas desvergonzado, añaden dinamismo a la lectura

• Eres ingeniero

• Sueles fiarte de las listas de éxito editorial

EVÍTALA  SI:

• Te cansan las descripciones de escenas bélicas

• Reniegas de cualquier escritor que cuente con más de mil lectores

• Odias compartir lectura de verano con Rajoy

El pueblo catalán debe de ser de los pocos, quizás el único, cuyo día nacional  ( 11 de septiembre) conmemora una derrota. Acostumbrados a las chauvinistas celebraciones del 4 de julio norteamericano, el 14 de julio francés o incluso del 12 de octubre español, sorprende este recuerdo anual del desastre que supuso para Cataluña el final del asedio a la ciudad de Barcelona en 1714. Fue entonces, en los últimos coletazos de la Guerra de Sucesión Española, cuando el ejército borbónico pasó a cuchillo a una población mermada y enferma tras meses de sitio. Y fue el fin de sus seculares privilegios.

Esta derrota, sin embargo, tuvo lugar tras una defensa entusiasta de los barceloneses, que se unieron como una piña para pelear hasta el último aliento. Un famélico ejército de sastres, maestros, estudiantes y tenderos que,  avituallado por batallones de niños, mujeres y ancianos, resistió el ataque de las muy superiores tropas enemigas. Y que, trece meses y treinta mil proyectiles después, se rindió.  El 11 de septiembre, por tanto, los catalanes recuerdan a unos antepasados que, enfrentados a unas circunstancias excepcionales, se comportaron de forma digna y valiente (excepción hecha, sugiere el autor, de los políticos y los eclesiásticos).

La recreación de este hecho ocupa la segunda parte de una novela que se inicia con las peripecias de su protagonista absoluto, Martí Zuviría, que responde al  estereotipo del pícaro de buen corazón. Una primera parte dinámica y amena  nos invita a seguirle  desde su nacimiento en Barcelona hasta los años de formación en el castillo de Bazoches donde, de la mano del marqués de Vauban, se convertirá en un ingeniero experto en fortificaciones, asedios y defensas. Luego, la guerra. Una absurda contienda, como lo son todas, motivada por la muerte sin sucesión de nuestro muy hechizado Carlos II.

     Victus ha sido el fenómeno editorial del año, como antes lo fueron Soldados de Salamina, La  sombra del viento y El tiempo entre costuras. ¿Por qué, qué tiene esta novela que no tengan las otras publicadas por autores españoles? Nadie lo sabe. No hay fórmulas mágicas que garanticen que un libro y no otro se convertirá en un éxito de ventas. Ni siquiera los editores más longevos saben por qué ocurre. En todo caso  parece que se debe a una alineación planetaria entre un texto de calidad, el boca a boca, el favor de los libreros y una pizca de promoción.

¿Son obras maestras? En pocas ocasiones; ¿Defraudan? En pocas ocasiones.

Por ello, dad paso a todos los libros. Sean bienvenidas las rarezas editoriales, los poemarios de tiradas de cien ejemplares, la joyita escondida de un autor estonio que escribe en Surinam. Y sean bienvenidos los bestsellers, que llenan de libros las playas y el metro, que reactivan el mercado editorial y que nos proporcionan el lindo espectáculo del pedante arrugando la nariz.

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Sólo te ahorcan una vez. DASHIELL HAMMETT. Austral

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TE GUSTARÁ SI:

  • Amas el cine de los 40 sobre todas las cosas
  • Sueles elegir cuentos y relatos antes que novelas
  • Te sientes cómodo en ambientes cargados de humo

EVÍTALO SI:

  • Te gusta la literatura lenta, descriptiva, con profundos retratos psicológicos
  • Buscas escenarios contemporáneos; eso de la Ley Seca te suena a prehistoria
  • Odias la violencia

– ¿Es usted de la Agencia de Detectives Continental?

– Sí

_ Quiero que encuentre al asesino de mi marido

Este es el genuino estilo Hammett (1894-1961), nada de rollos del estilo “Pase, por favor,  póngase cómodo. Verá, todo esto es muy embarazoso. Me veo en la obligación de encargarle un trabajo”. Hammett no tiene ni tiempo ni ganas: al grano. Estamos en un mundo donde los acontecimientos se precipitan, los diálogos se cruzan como ráfagas de metralla, los dólares son “machacantes” y todos los automóviles son “un cupé”.

     Sólo te ahorcan una vez recoge diecinueve historias de género policíaco, un modo de narrar que inaugura Hammett y cuyo precedente directo fue la novela de detectives de  Arthur Conan Doyle.  Entonces los crímenes se resolvían mediante largos procesos deductivos en ambientes elegantes, y los casos de violencia eran hechos aislados, no afectaban a amplias capas de la sociedad.

Hammett, sin embargo, publica sus relatos en las llamadas revistas pulp y sabe que su público no es aficionado a los solos de violín ni al té con limón de las cinco en punto. Así que le sirve en bandeja casos detectivescos que se resuelven en unas pocas páginas, con su buena dosis de violencia, protagonizados por tipos duros, inconmovibles. Hombres que no comen, no duermen, no aman, como el famoso agente de la Continental.

Aun así, (o quizás por eso) a mí me parece más interesante y novelesca que su obra literaria la propia vida de Dashiell Hammett, un hombre que, aún con sus sombras, mantuvo unos sólidos principios éticos hasta el final. Fue detective en la Agencia Pinkerton, embrión del futuro FBI. Sus ideas antitotalitarias le llevaron a combatir en las dos guerras mundiales, aunque detestaba la violencia.  Fue activista en favor de los derechos civiles, firme partidario de la igualdad social, miembro del Partido Comunista y víctima del Comité de Actividades Antiamericanas que, después de espiarle, acosarle y someterle a infames interrogatorios, le envió a prisión por negarse a delatar a sus compañeros. Una biografía compleja, llena de recovecos, que contrasta con su literatura, con ese aire algo adolescente y sin demasiadas pretensiones de profundidad.

Leer a Hammett es un placer, pero hay que dejarse llevar lentamente hasta ese mundo sin calor, en blanco y negro, donde todos luchan por sobrevivir y  gana el más fuerte, no el que mejor se adapta.

En este volumen editado por Austral he encontrado relatos deliciosos, como El ángel del segundo piso, otros que no me han dicho nada y algunos gloriosos. Pero claro, estos últimos son los protagonizados por Sam Spade y no puedo dejar de imaginarme al viejo Bogart en el papel del detective que sonríe, invita a su secretaria a cenar y utiliza la ironía como tarjeta de presentación:  “Vengo a visitar al señor Bliss, en la puerta me encuentro con un par de hombres de la brigada de Homicidios y pretendes que crea que sólo he interrumpido una partida de rummy”.

Ese es mi hombre. Si os gusta su estilo, ya sabéis donde encontrarle. Pero también puede ocurrir que ese universo macerado en alcohol barato no os atraiga, entonces, como el mismo Spade dice a Effie, su secretaria:

_ “Si no he vuelto a la hora de cerrar, haz tu vida”

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La soledad de los números primos. PAOLO GIORDANO. Salamandra.

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TE GUSTARÁ SI:

  •  Eres fan de las historias de amor imperfectas
  • En estos momentos de tu vida, te estás recociendo en tu propia soledad
  • Te gustan los escritores que ahondan en la vida emocional de sus personajes
  • Desde tu infancia, te sientes un bicho raro, sin encaje posible entre tus semejantes
  • Eres educador, psicólogo, pedagogo

 EVÍTA SU LECTURA SI:

  • Lo que te apetece es un libro divertido, optimista, que te haga sentir que eres capaz de todo

Dos capítulos iniciales, contundentes como sendos puñetazos en el estómago, presentan al lector a Alice y Mattia, dos seres cuyo destino se verá condicionado por unos graves incidentes ocurridos en su infancia.

            Paolo Giordano – 26 años, físico teórico, nueva estrella de las letras italianas-  se sirve de la metáfora de los llamados números primos gemelos (que como el 11 y el 13, el 17 o el 19, o el 41 y el 43, sólo son divisibles entre 1 y ellos mismos y permanecen próximos, pero sin llegar a tocarse jamás) para recrear la historia de dos adolescentes aislados que reconocen en el otro su propio dolor.

            Con la frialdad que se le supone a un físico, Giordano sigue los pasos de ambos, su dolor y su culpa,  y sobre todo su incapacidad de integrarse en la vida “normal”, esa en la en la que individuos “normales” mantienen relaciones “normales”. Mattia y Alice entran en la edad adulta sin haberse podido sacudir el desconcierto adolescente, todavía sedientos de un cariño del que no se sienten merecedores. Son planetas fríos, girando en su solitaria órbita y a la búsqueda de alguna estrella que les proporcione un poco de calor.

            Una historia eficazmente narrada, bien estructurada, interesante en sus planteamientos, que nos obliga a fijarnos en esa casta de seres que viven o trabajan a nuestro lado sin merecer nuestra atención porque son fríos, tímidos, poco habladores. Personas atrincheradas en su caparazón, necesitadas de un burka emocional que esconda su alma herida de los ojos de los demás.

            No es una obra maestra, no se convertirá en tu libro de cabecera, pero su lectura es fluida y placentera y quizás te aporte una buena ración de un bien escaso: la empatía. No es poco para un libro.

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Fans de Cervantes

“No hay libro tan malo que no tenga algo bueno”

El Quijote, cap. III, segunda parte

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